Un vacio fragmenta un arcaico ser,
el reposo de una esperanza en un tal vez,
el miedo merodea por los surcos de aquella prision,
puedes ser deborado por su ambición,
de aquel que cegó sus ojos y se entregó,
a un baile hipnótico, una danza infernal,
y entre abrazos que aliviaban nuestra espera,
el fin se entregó al principio para dar paso a una nueva era,
y en un dulce letargo, el dramaturgo eterno,
enviando palabras al aire, como dibujos imaginarios,
destiló la imaginación de los trotamundos,
fieles amigos de los viajes sin retorno,
que escondidos se encontraron,
entre los amantes en aquel dulce otoño.
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